El mes de diciembre ha traído consigo el frío y la lluvia tan característicos del invierno que se acerca y también evoca la proximidad de las fiestas de Navidad.

Siguiendo la tradición, el día 5 de diciembre, y a pesar de la lluvia, se celebró el acto de inauguración de las fiestas de Navidad en Barberà en la Plaza de la Cooperativa.

Resguardados en el Teatro, con un buen chocolate caliente y melindros, se presentó el programa de las campañas navideñas amenizado por el grupo de Teatre D’sas 3. Los asistentes, con paraguas y enfundados en capuchas, salimos entusiasmados al exterior e hicimos la cuenta atrás que culminó con la iluminación del único gran pino azul centenario que ha sobrevivido al crecimiento de nuestra ciudad, un ” árbol mágico” que, con sus luces, y las del resto de los árboles, iluminaron las calles de Barberà y se dio el pistoletazo de salida a la celebración de las fiestas de Navidad.

Este año, se han adornado ciento ochenta árboles alrededor del municipio extendiendo la luz a algunas calles menos céntricas que son a las que habitualmente se iluminan. Independientemente de la estética que adopte el alumbrado, que pueda gustar o no, hay que tener en cuenta el coste que supone en el municipio, y buscar el lado positivo: La finalidad es seguir con la tradición y lograr despertar sensaciones, a través de la luz, y transmitir un espíritu festivo en el ambiente.

El viernes 13 de diciembre se inauguró del Belén y la Fira de Nadal en la plaza de la Vila. Por fin se pudo contemplar uno de los secretos mejor guardados de la ciudad, destacaría además que en el ambiente predominan, unidos, dos de nuestros sentidos: el olfato y el gusto. Al olor del tradicional Caldo Navideño le sucede el de los churros, los gofres, el algodón de azúcar, los embutidos caseros, el pan en horno de leña recién hecho, los dulces tradicionales, los roscos de anís…  Son los olores que más nos tientan y el olor a la madera del gran Tió…

El sonido del repicar del ball de bastons de la Colla bastonera Les Romanes y el cante del coro rociero de la Casa de Granada, que con sus actuaciones han conseguido a su alrededor un silencio temporal de atención por los espectadores y, más atrás, se oye un murmullo de gente que se saluda, que hacen cola para hacer fotos y el correteo de los niños por encima de los muros para poder ver, con más claridad, el Belén que cada año los sorprende.

El sentido del tacto nos llega cuando, con las manos cruzadas alrededor del vaso de caldo, entramos en calor, y al abrazar a los compañeros, vecinos y amigos con los que nos reencontramos en eventos de este tipo y sobretodo en estas fechas. Ya que, como decía el anuncio, algunos “vuelven a casa por Navidad”.

Con estas pequeñas descripciones os he querido transmitir una forma de percepción de las fiestas navideñas pero que es aplicable a cualquier hecho o situación de la vida. Es una interpretación de la realidad que se hace a través de los sentidos. ¿Cuál es vuestro sentido predominante? Se puede ser visual, auditivo o kinestésico…  Ahí os dejo una pregunta en mi última reflexión de este año. Quizá con ello, podamos abrir un debate en cualquier comida o cena ya sea de empresa o familiar o tal vez iniciar un hilo en redes…

Continuaremos con fuerza y entusiasmo el año que viene. Gracias a todos los que trabajáis para hacer posible este proyecto y a los seguidores de VEUS, os deseo a todos, unas Felices fiestas y un mejor año 2020.

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