Ajuntament de Barberà del Vallès, Fotografia de la pàgina web de l’Ajuntament de Barberà del Vallès

… también se intenta en la política

La incorporación a este nuevo proyecto personal que implica salir del anonimato y, la participación en dos campañas electorales consecutivas, me ha facilitado conocer y aproximarme a una gran cantidad de gente.

Las relaciones institucionales y sociales han generado continuas presentaciones que incluyen no sólo tu nombre, partido y posición en la lista, sino que, además he iniciado nuevas y buenas relaciones con gente diversa, incluso amistades que ya son conocedores de aspectos más personales de mi vida y saben que dentro de mi carta de presentación incluyo el atributo de “madre de un niño de diez años y de una niña de seis”… y todo lo demás.

Por supuesto que no soy la única con estas características y he podido contrastar con otros compañeros que la dedicación a la res publica, es difícil de conciliar con la vida personal y familiar.

Indistintamente del las siglas que defendemos tenemos una finalidad en común todos los hombres y mujeres que hemos participado en las pasadas campañas electorales: La voluntad de ejercer como servidores públicos con el objetivo de ayudar a nuestros vecinos y mejorar nuestra ciudad.

Detrás de esta implicación, hay muchas horas de estudio, trabajo, reuniones, colgar carteles, carpas, actos, etc.

Ahora comprendo porque el número de mujeres que se ha dedicado a la política, en comparación con los hombres, ha sido inferior y que, progresivamente, se ha ido reduciendo la diferencia incrementando el número hasta conseguir prácticamente la paridad.

Por otro lado, el elevado nivel de exigencia personal y profesional de estos proyectos ha justificado, en muchos casos, que las mujeres que se han dedicado a esta actividad (y sus parejas) hayan demorado al máximo la decisión de tener hijos.

La figura de la mujer se mantiene como eje central y soporte de la unidad familiar. Además de los hijos, nos hacemos cargo de nuestros padres o abuelos que, en los momentos de necesitad ayudamos y cuidamos, ya que, ellos también nos han facilitado la posibilidad de desarrollarnos profesionalmente.

Afortunadamente, el modelo de familia actual está evolucionando y los hombres, se implican en todas las esferas y asumen roles que antaño eran impensables.

En mi caso, el apoyo de mi familia y de mi marido, ha sido fundamental . Somos un equipo y un binomio que se esfuerza por ofrecer a nuestros hijos la estabilidad que necesitan.

Los hijos nos exigen una rutina que va más allá de los deberes y de los extraescolares. Necesitan saber si vas a estar con ellos en la hora de cenar o para acostarlos, si vas a ayudarles con una presentación, saber si vas a ir a las finales del campeonato, a comprarles la ropa de temporada o el regalo de cumpleaños para su mejor amiga…

Aquellos que hace más tiempo que formáis parte de algún partido y más aún si ejercéis un cargo público, del carácter que sea, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que, además de las sesiones, Plenos, Juntas y de las reuniones, debemos cumplir con estas funciones de carácter personal y que, a más de un servidor público, la dedicación y asunción de responsabilidades, le ha costado una relación de pareja y discusiones familiares.

Este reconocimiento, agradeciendo el soporte y el sacrificio en el ámbito personal y familiar, lo hemos podido comprobar en los discursos de toma de posesión de la mayoría de los nuevos regidores del Ayuntamiento de Barberà, pero también en los salientes.

Este sacrificio no está pagado. Yo defiendo la necesidad de poder conciliar la vida familiar con la vida pública, que en esta dedicación, el enriquecimiento no es dinerario, es personal. Reitero que la dedicación en exclusiva, exige un sacrificio que no se cuantifica económicamente.

Creo que, cada vez más, la ciudadanía valora este aspecto más personal de los políticos y asimismo respetan la intimidad que queremos establecer alrededor de nuestro círculo familiar, dentro del que intentamos aislar, sobre todo a los menores y, en particular de las redes sociales, que ofrecen un balcón al que cualquiera puede asomarse.

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