La ética no se explica, se aplica

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Recientemente, hemos tenido un cambio notable en la configuración del pleno municipal. La PCPB, primer partido de la oposición, ha perdido un miembro de su grupo tras la marcha de Silvia Fuster, que queda como concejal no adscrita a ningún partido. Ese movimiento deja a la PCPB con cinco concejales en lugar de los seis que escogió la ciudadanía de Barberà, además de las consiguientes preguntas de la calle sobre qué ha sucedido y porqué.

Empecemos explicando que es la primera vez, en democracia, que en Barberà un regidor abandona el partido al cuál pertenece pero se queda con el acta. Es legal sí, pero la pregunta es: ¿es ético? Seguro habrá opiniones para todos los gustos y todas defendibles. Les invito a que sigan leyendo y saquen su propia conclusión.

La PCPB es un partido pionero e histórico. Es de las plataformas políticas ciudadanas más antiguas de España, definiéndose en sus estatutos como partido progresista y municipalista. Siempre fue el primer partido de la oposición a excepción de la pasada legislatura, donde consiguió arrebatar la alcaldía al PSC, con un pacto de las izquierdas.

Al grano. Silvia Fuster, portavoz, Secretaria General y alcaldable de la PCPB hasta entonces, decidía su anexión a las listas del PDeCAT del Sr. Artur Más, con Àngels Chacón como cabeza de lista para las elecciones de la Generalitat del 14F. Su adhesión era en concepto de independiente, es decir, no como militante. La decisión de Silvia Fuster no era ilegal pero generó un tsunami de preguntas dentro de la Ejecutiva. ¿Un partido municipalista que agrupa diferentes sensibilidades, puede tener su Secretaria General, portavoz y alcaldable a la vez en las listas de otro partido? ¿Un partido municipalista, con ideología progresista puede tener a su Secretaria General en las listas de otro partido de centro-derecha nacionalista? ¿Era ético tener a Silvia en las listas del PDCAT, que se muestra abiertamente independentista, mientras  en la PCPB conviven desde siempre personas con diferentes opiniones al respecto? ¿Entenderían los militantes y votantes, exactamente 3352 en las pasadas elecciones, que votan a la PCPB como partido ajeno a los partidos clásicos, por ser una alternativa cercana y plural respecto a los modelos de partidos “de toda la vida”, que su alcaldable, estuviera en las listas de uno de esos partidos? Reflexionen y respondan a estas preguntas.

Por amplia mayoría de la Ejecutiva, la PCPB no avaló la decisión tomada por Silvia Fuster. La propia Silvia, presentó la dimisión como portavoz y Secretaria General, pero en cambio, se quedó con el acta de concejal, perjudicando al partido que hasta entonces había representado. Es lícito y entendible que Silvia Fuster quiera hacer carrera política en partidos clásicos, pero hacerlo a la vez que lideraba un partido que representa todo lo contrario, tanto en la filosofía como en la ideología, no era congruente. La PCPB pierde un representante pero mantiene la coherencia y la esencia de su razón de ser. Tantas veces hemos visto a los políticos/as de altos vuelos hablar  y llenarse la boca de su ética y ejemplaridad…  la ética no se explica, se aplica.

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