El otro día iba con mis hijos en el coche por la Calle Estación, cerca ya del aparcamiento de la
misma, y una persona cruzaba por la calle, por donde no debía.

Cuando voy con los niños en el coche si veo alguien que comete una infracción les sermoneo.
“Chicos, siempre hay que cruzar por los pasos de peatones, porque mirad ese señor, lo
podríamos haber atropellado y…” resulta que a medida que nos acercábamos conseguimos verque efectivamente había un paso, o lo que quedaba de él y de tiempos mejores.

En anteriores opiniones he expresado mi aversión hacía el alarmismo, el compartir en redes las fotos denuncia, la indignación, pero creo que esta vez mi opinión debe precisamente
“denunciar” algo que creo que muchos compartimos, y es la percepción de ver que Barberà del Vallès está menos cuidada, que hay unos mínimos de mantenimiento que no se están viendo cumplidos. Y no es broma, los pasos de peatones, en su mayoría, están prácticamente borrados, y la anécdota que he explicado al inicio era a plena luz del día y sin llover, total visibilidad.

A veces creo que la política del postureo ha llegado también a los Ayuntamientos. Al final esto
es como la pirámide de necesidades, claro que hay necesidades importantes pero las básicas
deben ser cubiertas igualmente, y para mí es básico que los pasos de peatones se vean.

Vamos a ver por ejemplo el tema de vila florida. Ya que es algo anunciado a bombo y platillo por toda la ciudad. Me gusta poder dar mi opinión investigando antes un poco, por lo que me he paseado por la web del Ayuntamiento y he visto la noticia de mayo del año pasado en el que se anunciaba que formábamos parte de este gran proyecto, y es más, habíamos sido la segunda ciudad de la zona en sumarnos. En este link podéis además echar un vistazo a la propia web del proyecto Viles florides. Dicho esto, ¿qué he observado en este tiempo? Pues precisamente un empeoramiento de las zonas verdes de nuestra ciudad.

Creo que todos hemos pasado por zonas que antes estaban cuidadas y ahora no lo están,
césped con huecos, zonas que están más crecidas que otras, en fin, y no creo precisamente
que sea una cuestión de los trabajadores municipales, sino de una planificación u organización peor por parte del Ayuntamiento o quizá de una disminución de los recursos.

Pero en la web del Ayuntamiento se explica algo más, qué se ha hecho ya que somos vila
florida. Bien, ahí va, el famoso prat amb grama o prat florit mediterrani y es que me he
encontrado ya con varias personas que me han hablado del tema, tenéis aquí la noticia, y me han mostrado su preocupación por la idoneidad o no de esta actuación.

Me he pasado por la rotonda de la Ronda Santa María, una de las zonas donde está plantada
esta opción, aquello parece silvestre, efectivamente, y no es homogéneo, quiero decir, ves una variedad de plantas que crecen espontáneamente. Pero algunas zonas empiezan a desbordar la propia rotonda y están creciendo, por lo tanto, empieza a impedir la correcta visibilidad desde todos los accesos de la rotonda. Vamos, que antes podías ver sin necesidad de dar toda la vuelta si en la calle de enfrente había algún aparcamiento. Me parece muy bien el ahorro de agua y el buscar alternativas lo más naturales posibles, pero no nos engañemos, si queremos naturalidad, requiere de un mantenimiento, sino apostemos por la artificialidad. Pero es que esta naturalidad trae consigo otras consecuencias. Vecinos del barrio me han comentado que este verano han visto pasearse a sus anchas ratas bien grandes por la zona, y que no saben si la rotonda y esa naturalidad pueden ser o no la causa, o bien, la casualidad, pero no es una locura pensar que un ratón de campo vea ese Prat amb grama y crea haber llegado al cielo.

A todo esto, también podemos sumar factores como, calles levantadas por obras paradas o
descampados cerca de instalaciones públicas que también ayudan a hacer de Barberà un
destino atractivo para los ratones. Nos van a coger demasiado cariño y de ésta, como sigamos así, no nos va a sacar ni el flautista de Hamelin.

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