Rosa García Toldrà

Hace pocos meses se ha celebrado el juicio del Caso Maristas, un proceso que sin duda ha marcado un antes y un después en la lucha contra los abusos en la infancia. Por una parte ha obligado a la administración a reconocer y a actuar contra la lacra de los abusos. Hasta la celebración de este juicio las diferentes administraciones se dedicaban a poner parches y a hacer declaraciones de buenas intenciones, pero en ningún momento reconocían la gravedad ni la incidencia en la población de dichos abusos.  Como dato recordar que actualmente 1 de cada 5 personas sufren algún tipo de abuso sexual antes de los 18 años. Estamos ante una problemática social que nos da miedo abordar, por ello es tan importante que se haya obligado a la administración a reconocer y a actuar contra ella. Será la propia administración quien obligue a los centros escolares a implantar un protocolo de detección de agresiones sexuales, lo que obligará a las familias a ser más conscientes del alcance de problema.

Otro de los hechos que ha puesto en evidencia, es que los abusos están tan implantados en la sociedad que ni los vemos.  No les damos la importancia que tienen y además hacemos todo lo posible para taparlos, achacando la responsabilidad a las víctimas. Os recomiendo el visionado del documental del Caso Maristas, para daros cuenta como se tapan los unos a los otros, incluso se protege a personas que dentro de un centro educativo no habría problema en despedirlas. En realidad, todo lo que ocurre y se oculta dentro del centro educativo es similar a lo que ocurre dentro de las familias. Por ello es tan importante que se hagan protocolos dentro de los centros educativos, puesto que son el primer paso para erradicarlas socialmente.

También ha visibilizado que los abusos en la infancia pueden sufrirlos tanto niños como niñas, aunque la incidencia en niñas sea algo mayor. Curiosamente, cuando un abusador agrede sexualmente a una criatura de su mismo género, no suele considerarlo como un acto de homosexualidad.

En estos momentos, participo de un proyecto que considero muy bonito. Se trata de charlas por todo el territorio acerca de los abusos a menores.  Primero se proyecta el documental del Caso Maristas, después varias personas hablamos de nuestras historias de vida e iniciamos un debate con las personas asistentes acerca de los abusos y sus consecuencias traumáticas en las personas que los hemos sufrido. Nos han invitado a ir a diferentes lugares, entre ellos al País Vasco, Madrid, Canarias, con los gastos de alojamiento y transporte pagados. Sé lo difícil que resulta dar un paso al frente y reconocerse como Superviviente de Abusos en la Infancia (ASI) y encima hablar de ello frente a un auditorio. Por ello, a las entidades convocantes desde esas ciudades, les resulta más fácil invitarnos a nosotros que encontrar testimonios cercanos que estén dispuestos a hablar desde su propia experiencia.

Algunas de las personas que acuden a las charlas se sienten identificadas con el relato que explico. Eso las ayuda a reconocerse en esas historias y a empoderarse para compartir las suyas con los demás. Fotografía propiedad: Rosa García.

Cuando empecé a escribir el primer artículo en torno a los abusos, pensé que solo escribiría uno, a modo informativo. A medida que lo desarrollaba me di cuenta de que necesitaría un par más. Ahora que escribo el cuarto artículo, tengo en mente preparar dos más en relación a la misma temática. No es un tema fácil de abordar, pero hay que hacerlo.

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