Txus Sanz

El pasado 26 de mayo se produjeron las elecciones locales y europeas, con lo cual se cierra un ciclo electoral, en el cual, en menos de un año y medio, se ha producido la renovación de autoridades en los ámbitos municipal, autonómico, estatal y europeo.

En dos artículos anteriores, publicados en Veus Barberà, me he referido a la propaganda electoral y al debate entre candidatos locales realizado el pasado 13 de mayo. En este me propongo compartir algunas reflexiones sobre los resultados del pasado 26 y también algunas hipótesis sobre posibles escenarios de gobernabilidad para la ciudad.

Antes de empezar, vayan por delante mis felicitaciones a todos los candidatos y candidatas y a sus equipos de campaña, independientemente del resultado que hayan obtenido. La calidad democrática se expresa por la ilusión, el compromiso y las ganas de aportar al bien común y en estas elecciones hemos visto a muchos vecinos y vecinas implicadas en diferentes candidaturas. Me gusta pensar que la vitalidad democrática que se exhibe durante el breve periodo de campaña pueda contagiar el interés por la política a un cada vez mayor número de ciudadanos, haciéndolo sostenible en el tiempo, y alimentando la red asociativa local.

La participación en las elecciones de 2019 ha superado a la registrada en 2015. Tal vez por ese mayor dinamismo, por la percepción de que los resultados iban a ser muy ajustados, o por la inercia de unas elecciones generales con alta participación celebradas apenas un mes antes, la participación en las municipales subió hasta el 62%, cuando en las elecciones de 2015 había sido del 56%. En total, hubo 1688 sufragios más en estas elecciones respecto a las anteriores. Sin embargo, nos quedamos por debajo de la media de participación en el conjunto de la provincia de Barcelona, que fue del 64,3%. Ese dato sorprende porque, a tenor de la enorme publicidad electoral que cubrió las calles de la ciudad, uno hubiera pensado que la participación sería aún mayor.

El partido más votado en Barberá ha sido el PSC. Ha obtenido 3.941 votos, que representan un 25,8% del total de votos emitidos. Uno de cada cuatro ciudadanos barberenses que acudió a las urnas dio su confianza a la candidatura liderada por Xavier Garcés. El resultado obtenido es ligeramente superior al de 2015, cuando obtuvo el 24% de los sufragios. El PSC consigue 7 de los 21 concejales que componen el consistorio municipal, mejorando su resultado en 1 respecto a las anteriores elecciones. Todo indica que el PSC sea quien lidere el gobierno de la ciudad en los próximos cuatro años, aunque seguramente requiera de hacer pactos con otros partidos para conseguir una mayoría estable de gobierno. En lo personal, sigo pensando que su campaña no fue optima, remitiendo al pasado en su mensaje central, por lo que su resultado podría haber sido aún mejor. Como referente, vale decir que en las elecciones europeas la lista del PSC-PSOE obtuvo casi 5.000 votos. Hubo, por tanto, 978 personas de Barberá que, habiendo optado por el PSC en las elecciones europeas, no apoyaron a la candidatura local. Eso es seguramente efecto de la presencia en Barberá de una candidatura local, la PCPB, que tiene entre su electorado a personas que simpatizan (y votan) al PSC en las elecciones no estrictamente locales. A eso me referiré más adelante. La conclusión que extraigo es que el PSC ha obtenido un resultado estupendo, aprovechando la inercia de los buenos resultados conseguidos en las elecciones generales de hace un mes, cuando obtuvo el 31% de los sufragios, y superando la crisis interna que hizo que la candidata inicial, Ana del Frago, tuviese que abandonar repentinamente la candidatura debido a una imputación por supuestas irregularidades en su gestión al frente de la alcaldía en la legislatura anterior. Por barrios, donde el PSC obtiene un relativamente mayor respaldo es en La Románica, Can Gorgs II, Parc Central y Eixample-Can Llobet. Su resultado es relativamente inferior en el Parc Europa, lugar en donde sobre todo destaca el apoyo a la PCPB.

La PCPB mejora su resultado un 18% pero podría perder la alcaldía. A pesar de que, a priori, un incremento de la proporción de votantes del PSC podría afectar negativamente a la PCPB, lo cierto es que esta ha obtenido igualmente un excelente resultado, cosechando 3.352 sufragios, un 22% del total, y mejorando sus resultados de 2015 en un 18%. Con ello, logra 6 concejales (uno más que en la anterior legislatura) que serían suficientes, si es que consigue el apoyo de otras fuerzas políticas, para mantener la alcaldía a pesar de no ser el partido más votado. La presencia de la PCPB en la dinámica política local es un fenómeno muy interesante de estudiar, ya que, al tratarse de un partido estrictamente local, sus votantes tienen necesariamente que escoger otras opciones en el resto de elecciones. Lo óptimo para saber cómo se mueven los votantes de un partido a otro o qué tan dura es la fidelidad de su voto, además de para trazar un perfil social de sus votantes es realizar encuestas post-electorales. Como esos datos no los tenemos, un primer ejercicio para conocer las diferentes preferencias de voto de los ciudadanos en diferentes contextos territoriales lo podemos realizar comparando los resultados de las elecciones municipales con los de las europeas, que tuvieron lugar el mismo día. De ahí podríamos inferir, aunque siempre con las debidas precauciones, de qué tipo de votantes se nutre la candidatura local de la PCPB. Así, por ejemplo, como comentábamos en el párrafo anterior, habría casi 1.000 ciudadanos que habiendo dado su voto a la candidatura europea del PSC no apoyaron su candidatura local. Es muy probable que estos votantes hayan optado por la PCPB. Lo mismo podría aplicar para los 387 votantes que en las europeas apoyaron a C’s pero no el las locales, o de los 117 de los votantes del PP que tuvieron ese mismo comportamiento. Así, la PCPB se configura como un partido transversal que se nutre de diferentes tipos de votantes, aunque su principal nicho serían personas que, en otros contextos territoriales, tienden a apoyar al PSC. Finalmente, decir que a la PCPB se le asignó el último regidor tras la aplicación del método D’Hondt. Por ello, es el partido al que, por decirlo de alguna manera, menos votos ha necesitado para conseguir sus 6 regidores (559 por regidor frente a, por ejemplo, los 733 que ha necesitado PODEMOS por cada uno de los 2 que logró esa formación).

Esquerra Republicana duplica su resultado de 2015 y será decisiva en la conformación del gobierno local. Han pasado de los 1.416 votos obtenidos en 2015 a 2.421 en 2019. Con eso, duplican su representación en el consistorio, pasando de 2 a 4 regidores. Es el partido que proporcionalmente más crece y seguramente tendrá la llave de la gobernabilidad en la ciudad. Sin embargo, tengo la sensación de que la candidatura de ERC esperaba un aún mejor resultado. En los últimos días de campaña apeló al voto útil del sector independentista y parece que sí le funcionó esa estrategia, a tenor del muy mal resultado conseguido por “Junts x Catalunya”. También pudieron posiblemente recoger algo de voto que en otras ocasiones había ido a la EAB, cosa que a este último partido le habría costado quedarse esta vez sin ningún concejal. En términos comparativos, la candidatura de ERC consiguió proporcionalmente más apoyos en barrios como Can Gorgs, Estació-Ca n’Estapé y el Casc Antic. La decisión que debe estar valorando la agrupación local de ERC es si optar por brindar su apoyo al PSC o a una posible coalición con la PCPB y PODEMOS. En ambos casos contribuirían para conseguir la mayoría absoluta de regidores (que son 11). Sin tener gran conocimiento de los entresijos de la política local, mi primera impresión es que es más probable el pacto de ERC con el PSC que con la PCPB, aunque a nivel nacional parece que ese tipo de pactos no son recomendados por sus principales dirigentes, tal y como estamos viendo en el cado de la ciudad de Barcelona. Solo tendremos que esperar unos días para salir de dudas. Lo que parece claro es que, dada su posición decisiva, ERC podrá tener una posición dura y ambiciosa en el proceso de negociación.

CIUDADANOS entra por primera vez en el consistorio municipal, con 2 regidores. La candidatura liderada por Javier Pérez consigue un 9,3% de los sufragios (1.424) y queda como única representante del sector de centro-derecha local, dado que ni el PP ni JxC han conseguido representación. A pesar de ello, me parece que se trata de una candidatura aún débil, puesto que no consiguieron retener a nivel local los buenos resultados obtenidos por C’s en las elecciones generales de hace apenas un mes. Entonces consiguieron 3.020 votos en Barberá (el 15,4%), más del doble de los recogidos en las municipales. Como hemos dicho, una parte de ese voto seguramente fue a la PCPB (como se podría deducir del hecho de que hay más barberenses que votaron a C’s en las europeas que en las locales). Tengo la sensación de que la agrupación local de C’s es la que menos dinero invirtió en la campaña electoral, por lo que su resultado, pese a todo, puede considerarse como bastante eficiente. Por barrios, destaca el apoyo relativo a C’s en el Parc Europa.

PODEMOS se queda con 2 concejales, en un resultado que se presume peor de lo esperado. De hecho, aun siendo difícil hacer comparaciones, el resultado de PODEMOS sumado al de la EAB en 2019 es inferior al que recogieron cuando se presentaron conjuntamente, como parte de la candidatura “Junts per Barberà” de hace cuatro años. En ese entonces, consiguieron 4 regidores. En esta ocasión se han presentado por separado, cosa que ha permitido tener una primera valoración del respaldo que tienen cada una de ellas en la ciudad. PODEMOS ha conseguido 1.466 votos, representando el 9,6% del conjunto de votantes, mientras que la EAB ha conseguido 674 votos. En 2015, con un porcentaje de participación menor, consiguieron conjuntamente (y también con “Procés Constituent”) un total de 2.221 votos. Al parecer, el círculo local de PODEMOS no ha conseguido capitalizar su contribución al gobierno municipal durante la última legislatura, que entendería que era uno de sus objetivos de campaña a tenor de lo expuesto por su candidato, David Clará, en el debate organizado por Veus Barberà el pasado 13 de mayo. El voto a PODEMOS es bastante transversal geográficamente, consiguiendo un porcentaje simular de apoyos en casi todos los barrios de la ciudad. Sin embargo, destaca sobretodo su resultado en La Románica, mientras que en donde peor les fue ha sido, con diferencia, en Can Gorgs. No haría falta decir que esa diferencia se corresponde con el perfil de ciudadanos que viven en uno y otro barrio.

El PP, EAB y Barberà en Comú se quedan a las puertas de conseguir representación en el consistorio municipal. Estos tres partidos no han conseguido superar la barrera del 5% de votos que permite acceder al proceso de reparto de representantes. Respectivamente, se han quedado en el 4,8% (PP), 4,4% (EAB) y 4,2% (ECG). El caso del PP es tal vez el más inesperado, dada la enorme cantidad de publicidad de este partido que se ha visto en la ciudad, y por el hecho de que siempre han tenido un grupo de votantes relativamente fiel. De hecho, si todos los que les apoyaron en las elecciones europeas lo hubieran hecho también en las municipales, sí hubiera conseguido superar la barrera del 5%. Su resultado es particularmente malo porque, apenas un mes antes, el PP y VOX consiguieron un 9,7% de los apoyos en las elecciones generales. De hecho, la estrategia del PP local pasaba por conseguir atraer a los potenciales votantes de VOX, cosa que al parecer no ha conseguido en su totalidad. En las municipales ha habido 353 votos a VOX (cuando hubo 909 en las generales). Con apenas unos 40 de estos votos el PP sí hubiera entrado en el Ayuntamiento.

La división del voto tampoco ha favorecido a la EAB y a Barberà en Comú. Ambos partidos tampoco superan la barrera del 5% y pierden los regidores que tenían hasta la fecha. En el primer caso, puede que algunos de sus votantes hayan acudido a la llamada del voto útil por parte de ERC y en el segundo caso puede haber sucedido lo mismo en beneficio de la candidatura local de PODEMOS. A ambos les toca reflexionar sobre el mal resultado obtenido y volver a tender puentes de diálogo que permitan maximizar la utilidad de sus apoyos. En general, la fragmentación política en Barberá ha hecho que más del 17% de los votos emitidos por los ciudadanos no hayan conseguido representación en el consistorio municipal.

Finalmente, indicar que el partido que ha conseguido menos votos ha sido “Junts per Catalunya”, con apenas un 2% de los sufragios, y a pesar de la experiencia en alto gobierno de su candidata, Nuria Ramón (quien había sido Presidenta del Consell Nacional de la Joventut de Catalunya y es la Directora Ejecutiva del Institut Català de les Dones). A ellos también les corresponde hacer autocrítica y analizar las causas de estos malos resultados, sobre todo cuando en las elecciones europeas un 11% de los barberenses (1.637 votos) han apoyado la lista de Carles Puigdemont.

Con esto concluyo mis tres artículos de reflexiones sobre el proceso electoral en Barberá. Espero que a los lectores de Veus Barberà les hayan sido de utilidad, por lo menos para pensar si coinciden o no con mi criterio, y agradezco la gentileza del medio por publicarlos. Ahora toca ya ponerse a trabajar para que las propuestas que hemos escuchado durante la campaña se hagan realidad, cada uno desde el lugar en el que le toque estar y en función de las responsabilidades adquiridas. Por el bien de la ciudad, a todos les deseo suerte en ese empeño.

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